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La vista y la memoria

7/9/2018

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¿Tenemos tod@s la capacidad de ver la realidad de la misma manera?
¿Detectamos de igual forma los colores?


Las imágenes y la memoria están más relacionadas de lo que creemos.
Considerando el tamaño tan pequeño de las capas llamadas retinas con las que recibimos la información visual, es impresionante que percibamos todo un mundo visual en tres dimensiones.
 
Nuestros sensores visuales
La retina responde a las fuentes de luz que nos rodean. ¿Pero qué es y cómo funciona la retina?
La retina es una capa de tejido que se encuentra en la parte posterior del globo ocular y está formada por células fotorreceptoras, es decir, por células que reciben y procesan la luz.

La retina está formada por dos tipos de células principalmente:
    •    bastones y
    •    conos.

Los bastones se encargan de la visión periférica y son las células que nos ayudan a ver en condiciones de muy poca iluminación, porque tienen una alta sensibilidad a la luz.

Los conos son las células que perciben el detalle de los objetos y también perciben el color.
Estas células fotorreceptoras están agrupadas más densamente a medida que se acercan al centro de la retina, una región de 0,3 mm de diámetro llamada fóvea.

La fóvea forma parte de la retina que nos ayuda a tener una visión más nítida y detallada, a obtener una visión aguda y precisa de las cosas.
 En palabras simples, la fóvea es la lupa que nos permite enfocar la mirada en un punto específico.Cuando fijas tu mirada en un punto, el detalle de los la demás cosas va borrando a medida que se alejan del centro del foco de tu mirada. Es decir, mientras más alejado del centro de tu mirada esté un objeto, más borroso lo verás. A esa región borrosa de tu vista se le llama vista periférica.
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Nuestra vista no funciona recreando una imagen perfecta de toda la escena, sino se enfoca en un punto. La calidad de la imagen va disminuyendo a medida que se aleja de nuestro centro de enfoque. Es decir, mientras más alejado esté un objeto de nuestro centro de enfoque, más borroso se verá. (Profundidad de campo, imagen de Shutterstock).
¿Recordamos todo lo que vemos? La vista y la memoria

A medida que vemos nuestro entorno, nuestros ojos “escanean” el mundo que nos rodea. Esto le permite a nuestro sentido de la vista dirigir la fóvea hacia un punto específico que nos interesa.
Estos movimientos involuntarios de los ojos se les conoce como “movimiento sacádico ocular”, y normalmente hacemos este movimiento ocular sacádico tres veces por segundo.

En un estudio de los Doctores Enrlichman y Micic (2012) sugieren que las imágenes y la memoria no siempre están directamente conectados. Su estudio propone que los humanos movemos los ojos el doble de rápido cuando estamos “buscando” en nuestra memoria a largo plazo.

Las tareas que implican el tener conocimiento de significados y fluidez verbal y las tareas que nos implican recordar palabras cifradas en un nivel profundo, producen un mayor porcentaje de movimiento ocular (Enrlichman y Micic). El estudio también revela que este movimiento sacádico ocular ocurre también cuando la gente está en la oscuridad e incluso cuando tiene los ojos cerrados. Los investigadores explican que este movimiento parece no cumplir ninguna función visual.


Nuestro sistema óptico “selecciona” lo que vemos

El constante movimiento involuntario de los ojos implicaría que tendríamos que ver el mundo que nos rodea de forma muy inestable. La información que llega a través de nuestros ojos es suprimida durante los movimientos este parpadeo. Es decir, nuestra vista “no graba” imagenes durante el movimiento de los ojos.
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¿Imaginas cómo veríamos nuestro mundo, si no hiciéramos este tipo de movimiento ocular? Estaríamos desenfocad@s todo el tiempo. Es por eso que nuestro cerebro no obtiene ninguna información cuando los ojos se están moviendo, percibimos visualmente nuestro entorno sólo durante las fijaciones de la vista, los cortos períodos de tiempo (aproximadamente 200 a 300 milisegundos) en los que el ojo se queda sin movimiento.

Durante cada intervalo de fijación, tenemos que seleccionar la información visual que sea más importante para llevar a cabo la tarea que estamos haciendo.


La memoria visual ayuda a construir la escena

Cuando estudiamos la relación de las imágenes y la memoria, debemos considerar la memoria visual.
Nuestro cerebro es incapaz de interpretar al 100% un estímulo visual desde cero, comienza a crear la imagen  a partir de experiencias visuales anteriores.

La selección de imágenes que realiza el cerebro le permite interpretar a información importante y descartar la irrelevante. Para determinar qué es y qué no es importante para algo que hay que realizar, los individuos requieren retener información a lo largo del tiempo. Aquí es donde entra la memoria visual. Esta memoria visual está dividida en memoria a corto plazo y memoria a largo plazo.

​La comunidad científica solía pensar que la memoria visual a corto plazo representaba nuestro entorno físico en detalle, uniendo información visual de cada fijación de los ojos (el momento en que los ojos no están en movimiento) para construir una imagen mental muy detallada de lo que nos rodea.

Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que los humanos normalmente no notamos cambios en el ambiente visual cuando estos cambios ocurren fuera de nuestro centro de atención visual.
A esto se le conoce como ceguera del cambio. 

​La investigación sobre las cuestiones interesantes de la vista y sus mecanismos asociados ha demostrado que los humanos construimos más bien un esquema de nuestro entorno, en vez de una imagen super detallada. 

​Esta versión esquemática de nuestro entorno es típicamente conocida como la esencia de la escena (scene gist). ¿Estamos viendo una playa? ¿Una ciudad? Loschky et al. indican que el ojo humano necesita sólo 36 milésimas de segundo para identificar esta esencia de una escena. El cerebro necesita del aparato ocular para captar la información visual, pero también necesitamos de nuestra memoria, para interpretar lo que estamos viendo, en base a experiencias anteriores.

Es fácil maravillarse por esos mecanismos que hacen que la naturaleza del cuerpo humano supere por mucho a la tecnología.

La memoria visual y la atención trabajan de la mano para permitir una transición fluida de una fuente de información a otra.
Es así como estos procesos físicos en nuestro cuerpo le permiten a nuestro cerebro crear una percepción coherente del mundo que nos rodea.

Fuente www.neuromarketing.la
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